Siempre he pensado que cierta parte de la felicidad consiste en la realización de nuestros propios sueños e incluso a veces ¿por que no? sueños ajenos. Por ejemplo; cuando era pequeña si quería un caramelo lo conseguía y era feliz, pero ahora, las cosas han cambiado tanto...
Eres esencial, eso es cierto, pero no eres vital; así que no por ello vamos a divagar sobre la supervivencia de mi persona. Por tanto, concluiré diciendo que el sillón donde escribimos la mejor historia de todos los tiempos se está empezando a oxidar.