
Lo que interesa es triunfar rentabilizando el tiempo invertido: conseguir rollo con la chica elegida en el menor tiempo posible, y ya está. El amor es otra cosa. Además, la seducción siempre ha permitido mentir. El personaje de Don Juan Tenorio decía todo lo que hiciera falta para conseguir a las chicas: te quiero, volveré a buscarte..., y jamás cumplía lo prometido. Lo mismo que Casanova, otro de los grandes en la historia del ligoteo.
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