
Pobre ignorante le diría a esa chica si no fuera porque ella misma se lo repite continuamente cada mañana al acordarse de ti, si, pobre ignorante e ilusa. Pobre, ahora después de tanto tiempo se da cuenta de todas las veces que no ha tropezado con la misma piedra, si no que ella, ha chocado sucesivamente e incontablemente contra un muro enorme y frío como si deseara escalarlo, destrozarlo o traspasarlo, quien sabe. Ahora es cuando se da cuenta de que van ha haber cambios puede que giros de 360º, las tardes de los viernes o de cualquier día de la semana, cambios de estado, ella tampoco lo sabe, pero lo único cierto es que algo va a cambiar. Sabe que a partir de ya, de este mismo segundo le va a costar mucho más. ¡Oh! ¿Enserio? Le dirá al universo que nada va a servir a partir de ahora, por que será mucho más precavida, distante, callada, desconfiada y mal pensada con la gente. Porque 4 palabras bonitas, 4 abrazos y 4 sonrisas no van a tener ningún efecto encantador, no, ya no. Pobre chica, pobre de ella, con sus pocos años y esa visión tan pesimista de la vida, esa poca seguridad, autoestima y moral, hazte la idea de que tu vida consistirá en eso, afróntalo, seguirás sufriendo hasta el día en que abandones este mundo, en el que tú pequeño y frágil corazón de su último suspiro, su último tac del tic-tac.
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